MUJERES INDÍGENAS
DE LAS AMÉRICAS
interpretación, intermediación e intercambio
INTRODUCCIÓN
una colección numismática
Intérprete, intermediaria, icónica, madre, mercante, mítica, maravillosa, milagrosa, maldita.
La mujer indígena ha ejercido un papel clave en la convertibilidad de las Américas como espacio y materia económica. Personajes históricos, religiosos, o míticos como Malintzin, Sacajawea, la mujer patagona, y la Virgen de Guadalupe, son intérpretes e intermediarias que auxilian al explorador europeo o que intervienen para facilitar intercambios entre grupos indígenas y grupos europeos. La Tehuana, cuyo hogar es la región del Istmo de Tehuantepec, representa a la mujer zapoteca que gobierna sobre el mercado y que es inimitable en los negocios. Como comerciante ella es literalmente el parangón de la intermediaria indígena, pues constituye el arquetipo del middleman (o middlewoman) por cuyas manos fluyen y circulan las monedas.
Estas mujeres indígenas ejercen un tipo de rol de madres económicas, pues mucho antes de la imposición de un patrón regional o nacional, sus lenguas y cuerpos tradujeron el valor de sociedades y tierras extrañas al colonizador, preparando la tierra para la extracción de recursos y el flujo de unidades monetarias.
Los mitos nacionales y transnacionales, fruto del legado de estas intérpretes e intermediarias indígenas, no son necesariamente historias de empoderamiento. Algunas representaciones no dan crédito, sino que menosprecian sus contribuciones, pintándolas como criaturas incivilizadas pero dóciles, atraídas a la superioridad económica y cultural del hombre europeo. Las narrativas que, si dan crédito a las funciones lingüísticas, diplomáticas, y comerciales de estas mujeres, las califican como traidoras, atrevidas, y malditas o como madres santas, puras, inocentes, y benevolentes. Estos dos extremos ocultan la complejidad de los procesos coloniales en las que ellas participaron (o se vieron forzadas a participar).
Estas intérpretes e intermediarias indígenas son mujeres, pero también monedas pues por medio de ellas, las Américas experimentaron la penetración económica del agente masculino y europeo. Como madres simbólicas y no simbólicas, transformaron a lo fantástico en algo familiar, dieron luz a nuevas naciones y abrieron nuevas avenidas para intercambios entre las poblaciones de un "nuevo mundo."

LA VIRGEN DE GUADALUPE
Samuel Stradanus, Indulgencia por donación de limosnas para la construcción de una Iglesia a la Virgen de Guadalupe (1608)
Facsímil de grabado, 1930–40
Este certificado de indulgencia fue emitido por el Arzobispo de México, Juan Pérez de la Serna en 1608. A principios del siglo XVII, la iglesia católica estaba construyendo una nueva iglesia para la Virgen de Guadalupe al pie del cerro de Tepeyac, sitio de su aparición al indígena Juan Diego en 1531. Las indulgencias recaudadas de los "fieles", en efecto, financiarán la construcción del templo, un proyecto que se hallaba sin fondos para ser completado. La inscripción central lee: "...Quarenta días de Indulgencias que le son Concedidos por la Sancta sede Apostolica Y derecho a Qualquier Persona que Recibiere y tomare para si un [Trasunto] desta Imagen de la Virgen Nuestra Señora de Guadalupe y diere la Limosna Aplicada Para la obra que se Va haciendo de la Yglesia nueva en su Santa casa Y C[illeg.] a que todos los Fieles deben Ayudar por no tener con que se pueda Acabar y ser la obra tan Piadosa y de la Virgen."
Este certificado de indulgencia podría ser leído como un recibo de una deuda con Dios que ha sido pagada puesto que la inscripción menciona que es el "deber" del "fiel" ayudar a terminar una obra que tiene mérito divino. El escudo de armas del Arzobispo Juan Pérez de la Serna verifica la autenticidad de este documento, mientras que las ocho escenas milagrosas alrededor del margen del grabado sugieren que la compra de este certificado no solo está sancionada por una autoridad religiosa sino que también traerá ganancias personales y materiales para los individuos que la obtenga pues no solo estarán pagando su deuda con Dios sino ayudando a materializar un santuario para su Madre (la Madre de Dios, pero también de los "fieles").
Siete de las ocho escenas milagrosas muestran apariciones de la Virgen sugiriendo la convertibilidad de una figura divina al mundo terrenal. Pero la Virgen de Guadalupe no es cualquier virgen pues no solo es una aparición mariana. Su rostro y atuendo y la historia de su aparición a un indígena, la postula como una intercediera entre el fiel y Dios, si no también como una intercediera entre México y la Iglesia y entre el indígena y el español. Guadalupe convierte al hombre y a la tierra indígena al cristianismo, traduciendo el antiguo templo de Tepeyac y el culto de la diosa materna Tonantzin en una iglesia católica y en el culto guadalupano. Este templo dedicado a la Virgen de Guadalupe no es solo la meta de la indulgencia sino también su propósito pues el financiamiento comunal representa el intercambio cultural y económico entre indios y españoles bajo la mirada "piadosa" de una madre que es fértil pero pura, indígena pero católica, milagrosa pero material.
LA MUJER PATAGONA
Eason Delin, Woman and Boy of Patagonia in South America receiving beads from Admiral Byron…
Grabado (7” x 11.5”) impreso en Londres entre 1750 y 1799
Inscripción traducida al español: Mujer y Niño de Patagonia en Sudamérica, recibiendo Abalorios, &c del Comodoro (ahora Almirante) Byron, cuyos Valiosos Descubrimientos en su Celebrado Viaje Alrededor del Mundo (así como Todos los Otros Descubrimientos Modernos en los Hemisferios Sur y Norte) serán Insertados en esta Obra.
Este grabado muestra al comodoro inglés John Byron entregando un collar o cordón de abalorios a una mujer indígena acompañada por un niño, presumiblemente su hijo. El uso de abalorios como unidades de cuenta e intercambio tiene una larga trayectoria precolombina. Desde el “primer viaje” de Colón al nuevo mundo, fueron usados para mediar intercambios entre europeos e indígenas.

En 1741 el Wager encalló en la costa de Patagonia (uno de los márgenes del imperio español en el siglo XVII) convirtiendo a una tripulación de marineros ingleses cuyo propósito era zarpar hacia el Pacífico para fastidiar a la corona española en náufragos a la merced de indígenas. John Byron, uno de los pocos sobrevivientes de este naufragio, escribió un relato dos décadas después de su regreso a Inglaterra que inspiraria este grabado de Eason Delin. En su relato, Byron describe como dos mujeres desafiaron las normas sociales de su tribu para cobijar y alimentar al moribundo inglés.
El grabado es una inflación textual y visual que no sólo suprime el papel fundamental que la mujer indígena de Patagonia tuvo en la sobrevivencia material de Byron sino que también emplea mitos previos de gigantes patagones para desacreditar aún más a la mujer indígena como representante de una sociedad salvaje y subdesarrollada inferior a la sociedad británica. La imagen muestra un intercambio unidireccional en cual Byron es el benefactor que ayuda a la mujer, quien no parece dar nada a cambió por los abalorios. Este grabado circularía por Europa, apareciendo en varios libros populares que relatan las expediciones marítimas del siglo XVIII y afirmando previas narrativas de conquista que solían elogiar a un héroe europeo sin mencionar el rol crítico de la mujer indígena como intermediaria e intercesora en estos encuentros donde el explorador se hallaba en un entorno social, lingüístico, y económico extraño.
Por medio de imaginarios coloniales que vinculan a los cuerpos indígenas con la extracción y cosificación de las materias primas, la representación gigante de la madre patagona construye una “economía de lo maravilloso” donde el cuerpo fértil indígena representa la magnitud del potencial inexplotado de las tierras y gentes del “nuevo continente.” Byron es planteado en este paisaje como un agente de convertibilidad. Aún perdido en una tierra extraña, mantiene un valor social y poder comercial superior al del patagón en la imaginación inglesa. La mujer patagona no es presentada como la agente de convertibilidad que realmente fue. Su trabajo como intermediaria es borrado. Solo es una receptora femenina y pasiva atraída a la superioridad del inglés y de sus ofertas. Este es un cuerpo femenino, expansivo y bruto que promete otros “Valiosos Descubrimientos” y que está listo para recibir pasivamente la penetración económica del inglés.

MALINTZIN
Billete de 5 pesos
1901
emitido por el Banco de Tabasco
Malintzin (también conocida como "La Malinche" y "Doña Marina") fue una mujer indígena esclavizada que fue ofrecida junto a otras mujeres a Hernán Cortés y a sus hombres después de que estos derrotaran a un cacique en Tabasco. Malintzin, quien hablaba múltiples idiomas incluyendo náhuatl, rápidamente aprendería castellano convirtiéndose en la intérprete principal de Cortés. Malintzin fue una intermediaria clave entre Cortés y los diversos grupos indígenas de la región y facilitó la familiarización del español con el panorama político, económico y social del imperio Azteca. Sus habilidades lingüísticas y diplomáticas, posibilitaron la formación de la alianza entre tribus tributarias y los españoles contra Tenochtitlan que condujo a la conquista de México.
Los relatos indígenas de la conquista (códices creados durante el período colonial para facilitar la conversión del indígena al cristianismo) reconocen a Malintzin como una figura principal de la conquista. En el códice de Tepetlan (siglo XVI), ella es mostrada a la derecha de Cortés. La vírgula del habla (el símbolo en la punta de su dedo índice) y su calcado la designan como una mujer de alto estatus. Para los pueblos mesoamericanos, las vírgulas del habla simbolizaban poder e intimidad. En esta escena es Malintzin la que tiene la palabra y el poder y es otorgada más tributo que el propio Cortés.

porción del códice de Tepetlan
En el códice de Tepetlan (siglo XVI), Malintzin es mostrada a la derecha de Cortés y recibe más tributo que el español.
En efecto, la habilidad lingüística de Malintzin marco no solo su oficio como intérprete sino su importancia histórica como intermediaria cultural y económica pues facilitó la conversión (colonización) de una tierra pagana e indígena a una tierra católica y española. Al dar luz al hijo de Cortés, Malintzin tomó el rol de la madre multilingüe de una nación "mestiza." Pero a diferencia de la Virgen de Guadalupe, la Malintzin llegaría a ejercer un lugar controversial en el imaginario nacional mexicano, especialmente después de la Revolución mexicana con el surgimiento del indigenismo. Aunque fue madre, la Malinche no fue virgen. A pesar de su esclavitud y el hecho que otros indígenas se aliaron con los españoles, Malintzin a menudo es culpada por su relación sexual con Cortés que abrió México a la explotación económica del conquistador, transformando por medio de su lengua un sistema tributario bajo el dominio de Tenochtitlan en un sistema de encomiendas bajo el dominio de una corona católica.
La imagen de Malintzin aparece en el lado derecho de este billete impreso en 1901 por la American Bank Note Company de Nueva York y emitida por el Banco de Tabasco. El billete también incluye el escudo de Tabasco, en cuyo centro se encuentra una imagen de la Virgen María. Otro cuartel muestra a una mujer indígena portando flores, símbolos prehispánicos de fertilidad y sexualidad. Durante el Porfiriato, México no tenía una moneda nacional y la moneda podía cambiar en cada estado y hasta en cada localidad. La imagen de Malintzin en este billete no incluye una leyenda, pues no es necesaria para identificarla. La imagen es una copia de un grabado famoso del siglo XIX, pero ha Malinche el habla la precede y no es difícil para el mexicano vincular la imagen de a una indígena bien vestida con mirada orgullosa con esta figura histórica. En el mismo estado donde Malinche fue ofrecida a Cortés, su imagen sirvió como puente monetario que unió a un territorio bajo el Banco de Tabasco. La habilidad materna, multicultural y multilingüe de esta mujer es la habilidad de la moneda que dice ser capaz de traducir un espacio diverso (ya sea en monedas,lenguajes o tribus) a un espacio comprensible y legible para la penetración y extracción económica.

SACAJAWEA
Anverso de la "Moneda de dólar de Sacagawea"
2000
emitido por la Fábrica de Moneda de los EE.UU. (2000 -2008)
La expedición de Lewis y Clark ha sido mitificada como la travesía de dos hombres emprendidos que guiados por una mujer shoshone llegaron a una nueva frontera. En verdad, esta expedición fue parte del proyecto imperialista estadounidense que buscaba evaluar la compra de Luisiana en 1803 y eventualmente expandir su dominio económico de costa a costa.
Esta moneda de un dólar fue acuñada en el 2000 por la Fábrica de Moneda de los EE.UU. La madre shoshone que adorna la cara de esta moneda es Sacajawea, la intérprete y guía de los exploradores Meriwether Lewis y William Clark. Ya que no existen representaciones históricas de Sacajawea, la artista Glenna Goodacre, quién ganó el concurso del diseño de esta moneda, empleo a la estudiante universitaria Randy'L He-dow Teton como modelo.
Más que una unidad económica, la moneda de Sacajawea es un símbolo nacional que celebra la consolidación del imperio estadounidense. Como Malintzin, Sacajawea fue una intérprete e intermediaria que tradujo el paisaje social y económico de una tierra "extraña" para el entendimiento y explotación del euroamericano. A diferencia de la Malinche en México, la imagen de Sacajawea no ha sido empañada por sus relaciones sexuales con un explorador. Ella no es la madre maldita de una nación de mestizos. Al no ser sexuales, sus intercambios con Lewis y Clark parecen morales. En EE.UU., intermediarias indígenas como Pocahontas (la escena del bautismo de Pocahontas aparecería en un billete nacional estadounidense en 1863) y Sacajawea representan el lado femenino del mito del salvaje noble. En el imaginario estadounidense, Sacajawea, quien ya estaba embarazada de su esposo francés al principio de la expedición (el niño que lleva en su espalda es su hijo Jean-Baptiste), aparece como una figura inofensiva y bondadosa, una figura materna que nutre y que guía y que arriesga su propia vida para ayudar al hombre blanco. Esta "india noble" reconoce a la cultura y religión del hombre blanco como superior. Teniendo esto en cuenta, la inclusión de la inscripción "IN GOD WE TRUST" (En Dios confiamos) no solo hace referencia al lema nacional de EE. UU. sino que también invoca imágenes de la Doctrina del destino manifiesto. Sacajawea es la predecesora indígena de la mujer rubia angelical que guió a los colonizadores hacia el oeste (El progreso estadounidense, 1871).
Sacajawea, la mujer y moneda que abre nuevas fronteras para la expansión económica estadounidense, ha llegado a Sudamérica. La moneda de Sacajawea no encontró mucho éxito con el consumidor estadounidense, pero en Ecuador estas "dólares de oro" abundan. Debido a una crisis financiera, Ecuador abandonó su moneda nacional por el dólar estadounidense en el 2000, el mismo año en que esta moneda empezó a circular. Desde entonces, el país ha experimentado un crecimiento considerable en industrias conectadas con mercados internacionales o que dependen de la inversión extranjera, mientras que industrias del sector local como la agricultura minifundista han caído.

LA TEHUANA
Billete de $10 Pesos, La Tehuana
1965
emitido por el Banco de México (1937 - 1967)
Antes de que este billete nacional de 10 pesos fuera impreso en 1937, el símbolo y mito de la tehuana, la matriarca zapoteca, corpulenta y atrevida que reina sobre el mercado y la casa del istmo de Tehuantepec, circuló dentro y fuera de México. Las representaciones de la tehuana llevadas a cabo por pintores, fotógrafos, escritores, y pioneros en el campo de las ciencias sociales durante el siglo XIX y XX dieron paso al exotismo de esta mujer indígena. La mayoría de estos visitantes eran hombres de clase alta que provenían de otras regiones de México, de Estados Unidos, o de Europa. Algunos eran enviados por corporaciones, universidades, o gobiernos con intereses económicos y políticos con el objetivo de estudiar la tierra y sus gentes. Estos hombres vincularon a la tehuana (su personalidad y su apariencia física) con la fertilidad y encanto de la tierra, estableciendo una imagen nacional y transnacional femenina e indígena de re(producción) y convertibilidad.
En el siglo XIX, el sacerdote francés Charles Brasseur comparó a la tehuana con la Malinche. Para Brasseur, la tehuana era peligrosa pues era una india seductora capaz de cautivar los corazones de hombres blancos, pero también una mujer sumamente inteligente e industriosa. El francés recalcó que la tehuana se movía con fluidez entre dos idiomas, el castellano y el zapoteca. Esta convertibilidad lingüística de la tehuana hace referencia a su competencia en campo comercial. A principios del siglo XX, el director soviético Serguéi Eisenstein asoció las actividades comerciales de la tehuana con una comodidad y flexibilidad natural para el manejo del dinero. Eisenstein describe a la tehuana como madre del mercado y constructora de su propia casa. Por medio de sus negocios, la tehuana logra volverse la dueña de "sus ahorros y de sus dotes, de su fortuna y de su libertad." El pintor mexicano Miguel Covarrubia recalcó que la tehuana goza de ser vista con sus aretes de monedas de oro de México, Guatemala y EE. UU. En efecto, la tehuana se movía con fluidez entre idiomas y monedas.
Antes de la abertura del Canal de Panamá, el istmo de Tehuantepec era un centro comercial internacional importante. Durante la construcción del ferrocarril de Tehuantepec en los últimos años del Porfiriato, monedas de oro habían "fluido" por la región. Aunque el boom comercial duraría poco, la tehuana permanecería en la memoria popular como un encanto económico visual y carnal que había traducido y convertido a una tierra misteriosa en una tierra fértil, familiar y consumible para la nación y para el extranjero.
La mercantilización de la tehuana no siempre se traducía a la realidad de esta mujer indígena pues no eran ellas las que necesariamente ganaban de la circulación de su imagen. En 1937 cuando el recién nacionalizado Banco de México tuvo un concurso para elegir el rostro de la viñeta principal del nuevo billete de 10 pesos, el presidente Lázaro Cárdenas eligió la fotografía de María Estela Ruiz Velázquez (conocida como "La Tehuana"). Ruiz Velázquez jamás fue recompensada por el uso de imagen, que circuló por México durante décadas, y moriría en la pobreza en el 2004.
BIBLIOGRAFÍA
GUADALUPE
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MALINTZIN
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SACAJAWEA
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TEHUANA
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